Prismas
y se abren y se colorean
domingo, febrero 19, 2012
Preciosa, nuestros pies están cansados. Míranos acostadas en el umbral del cielo, con las nubes alborotadas y el pasto verdísimo. Let me rest in the water. Qué fácil es soltarnos de la mano y vivir sin más. Enfrentarnos al mundo sin música. Preciosa, nunca sabrás de qué forma te amo, me despierto con el mundo en el pecho, no puedo despertarme. Desearía tener tu cuerpo consumado frente al mío, y arrodillarme ante ti, besar tu vientre. Fue tan claro, caminábamos juntas, y yo te veía brillar, con una luz penetrante, dorada apenas, como una luciérnaga naciente, como si se te desprendiera el alma. No me mirabas y seguías tu camino, entonces yo me sentía gris y te tomaba del brazo. Y lloraba, nunca había llorado tanto en un sueño. Me quedaba en una habitación inacabada. Confinándome en un silencio vibrarte. El dolor es lo más peligroso que pueda existir, separa almas, y no es que el amor se ausente, simplemente gana la agonía. Tengo que hacer algo sí. Quiero irme y estar sola, perdonarme, respirar. Te sigo viendo desde aquí, hermosa, la luz está en tu rostro, lamento dolerme, que mi cuerpo se impuse hacia el fondo y mi mente hacia ti. Sueltas mi mano y lo olvidas. Lo olvidas todo.
sábado, febrero 18, 2012
Oración
Ábreme con una luz filosa el pecho, ábreme toda y permite que yo puede ver. Ábreme y no permitas que encuentre vacío, que si me muero que sea con la luz en mis ojos. Confío en ti confío, dios mío mi dios, yo que soy la única que está aquí, confío confío en ti. En ti mi única niña mi única diosa, que si tu centro está lleno de polvo yo así te querré. Mi niña linda, mi niña yo no te juzgo, yo te busco toda enterita mi niña, yo te busco para acariciarte, para darte eso que le pides a otros, yo me desdoblo mi niña y soy tuya, tú y tuya para siempre, que si tu centro es de polvo polvo seremos juntas. que si lloras yo sostengo la briza, que si lloras yo también lloraré, y te abrazaré con esta lucha de cuerpos, de un cuerpo dormido y despierto, hermosa quimera que se parte en dos, en dos y en uno en uno y en dos. Te hablo me hablas dios, te hablo con tu voz te veo con mis ojos, me hablas dios me hablas, es un paisaje inmenso y blanco, casi azul. Ya no temo dios porque estás conmigo, ya no temo dios, porque estoy contigo, porque nos elevamos dulcemente y nos acariciamos, porque enflaquezco contigo y me llenas de aire libre, te amo, te amo. Un mundo es sólo la pequeña parte del corazón
, que es como una galaxia de luces infinitas. Dime dios si esto se acabará algún día, y algún día acabaremos juntos yertos en nube. Que el dolor es amor, que la felicidad oh la felicidad no está en ninguna parte porque fue robada al tiempo. Y que la paz dios que la paz es de los corazones yertos, inmensos, inmensamente solos, sanos. Y que sonrío, porque estoy conmigo, y la calma aquí la calma, lentamente en silencio se acerca, la noche infinita se acerca, la noche hermosa que abre pechos de luz nueva y desconocida, una luz que vive en negrura una blanca aurora de eclipses lunares, noche noche, que se abre y parece que se cierra.
Abre La Ventana - Víctor Jara
María ya ves, no basta nacer, crecer, amar para encontrar la felicidad.
Pasó lo más cruel. Ahora tus ojos se llenan de luz y tus manos de miel.
María tu risa brota como la mañana, brota en el jardín. <3
Victor Jara - Deja la vida volar
En tu cuerpo flor de fuego tiene paloma, una llamarada mía palomita, que ha calmado mil heridas. Ahora volemos libres tierna paloma, no pierdas las esperanzas palomita. La flor crece con el agua. El sol volverá volverá, la noche ser irá se irá. Envuévete en mi cariño, deja la vida volar.
martes, enero 31, 2012
Punto.
Ahora puedo ser dibujante o bailarina. qué se yo.
He terminado el círculo y he caído en una especie de abismo donde tengo que perseguir terminantemente al conejo del reloj.
Supérenlo. El mundo nos da de comer mierda y lo único digno de hacer es escupirlo en sus paredes blancas. Instituciones malditas. Seré una verdadera Sumire y me pondré a escribir eternamente, no le lameré el culo a nadie para que me obsequie su migaja. qué Putas haré yo escribiendo, no lo sé, no tengo ni la más remota idea. Escribiré sobre respiracioens intermitentes dentro de respiraciones ajenas. El fraude del siglo. Mientras la vida transita por un caño; corazones rojos y sin cabeza. Las Cartas se juegan solas.
.
miércoles, enero 18, 2012
jueves, enero 05, 2012
I
Cuidado con la mujer que va con el alma vacía
la muerte es eterna vida eterna vida
la flor que se abre está vacía y yerta.
Cuidado hay puntos vacíos miradas fijas
en un agujero altísimo las hormigas recorren las paredes
abismo minúsulo abismo embriones larvas
Son hormigas negras, frías finísimas
Cuidado con la mujer que va con el alma vacía
la destresa de descartar cualquier promesa de amor.
que llora cuidado que llora
la muerte es eterna vida eterna vida
Mantente alerta, que no suban, negras negras
Cuidado con la mujer que espera sentada en el hormiguero.
II
Se hunden los pies en la arena
No hay arena,
III
Yo no lo conozco, Lo conoces
mantente alerta niña de pecho.
IV
Un jarrón dentro de otro
muñecas rusas
siempre queda una lugar hecho de aire.
V
Estoy cansada
de mantener la mirada fija
y que transcurra el tiempo
Estás cansada
de fijar el tiempo
mientras la mirada trancurre
y mantenerte cansada.
Cuidado con la mujer que va con el alma vacía
la muerte es eterna vida eterna vida
la flor que se abre está vacía y yerta.
Cuidado hay puntos vacíos miradas fijas
en un agujero altísimo las hormigas recorren las paredes
abismo minúsulo abismo embriones larvas
Son hormigas negras, frías finísimas
Cuidado con la mujer que va con el alma vacía
la destresa de descartar cualquier promesa de amor.
que llora cuidado que llora
la muerte es eterna vida eterna vida
Mantente alerta, que no suban, negras negras
Cuidado con la mujer que espera sentada en el hormiguero.
II
Se hunden los pies en la arena
No hay arena,
III
Yo no lo conozco, Lo conoces
mantente alerta niña de pecho.
IV
Un jarrón dentro de otro
muñecas rusas
siempre queda una lugar hecho de aire.
V
Estoy cansada
de mantener la mirada fija
y que transcurra el tiempo
Estás cansada
de fijar el tiempo
mientras la mirada trancurre
y mantenerte cansada.
jueves, diciembre 29, 2011
Sobre la insolencia del mundo Blogger.

Hay dos clases de errores que prometen una indiscutible falta de vergüenza propia. El primero, escribir para que te lea una selección de indeseables destinatarios,-poder bombardear pestilencias al unísono y mostrarte deseoso de alegato, lo que sólo demuestra irónicamente, una vez más, que amas sádicamente al contendiente- y segundo abrir blogs para publicarlo. Lo cierto es que este tipo de espacios sirven, si es que la utilidad siempre es obligación positiva y no una opción, para que los demás se ocupen de la vida personal del otro, creando una otredad reflexiva, es decir, mientras uno se ocupa del otro, ese otro nunca se ocupará de si mismo, y seguirá publicando sandeces tales como: “Me acosté con F (puede o no ser ficcional) mientras pensaba en K,(o sea el destinatario) o quiero ser un rockstar”. Mientras se citan frases célebres en todos los idiomas que presumes conocer, de todos los libros que presumes leer, creyendo que él (ella) lo estará leyendo en cualquier momento y se sentirá por supuesto aludido,(porque has dejado demasiadas pistas en el camino), estos errores ilusos, se archivan año con año, mientras dignos lectores, digamos un teeneger de cualquier parte de la esfera virtual buscando post sobre amor sexo y más, hasta un cincuentón deseoso de leer pornografía gratis, son parte axiomática de tu estadística diaria. Al contrario de lo que digan muchos, estas pequeñas publicaciones siempre se comenten inocentemente, por lo cual son libres de condenación, como decía un sabio escritor independiente U autor de “El bloger biográfico o diario de una pasión” (desliz condenatorio): “Lo conmovedor de los blogeros, radica en su autoimposición a mostrarse tal y como son encubriéndose en una literatura de poca monta, autogestinanda, autoescritural y autovalorada. Su emancipación depende de otros blogeros que saben imitarlos, para ello es necesario comprender su poca estima personal y su poca estimación estética. Su encaprichada actuación- la publicación de poemas con rima hasta los colonialismos en primera persona- terminará por seguir confundiendo la escritura vivencial, sobre la escritura ficcional, y cohibirá espacios a los verdaderos experimentales de la Literatura.” Tristemente parece que este espacio de creación termina por convertirse en un espacio de prostitición emocional.
Detrás del viento algo se ha roto.

Las hojas dejan de crecer, los negocios de impresión se derrumbaron cual corteza altísima que rasga una manta celeste. Una línea uniforme que descose hilachas de llovizna y abre una tormenta desolada. Ya no existe una sola palabra dicha, o escrita. Ahora la taza del té se desliza por tu falda, el líquido se sostiene unitariamente, como si apenas tocara el borde de una finísima seda para caerse sin llevar un solo ápice de verdor o cristales de miel, cae para estrellarse y callarse, detrás del viento algo se ha roto, y se escucha como un silencioso romper, uno que quiebra otro silencio más mudo. Hay cosas que desprendes, como si arrancaras los botones viejos de tu blusa, lo cierto es que acá, en la intemperie, nosotros no decimos nada que pueda tocarte. No te estoy escribiendo, tampoco desfilan las oraciones por el aire atravesando tu orejita de mimbre, tallada como las vueltas de un pozo infinito. Los tatuajes de la palabra son internos, cada quién debe abrir los ojos y aprender a leer. Pero querida, esas son metáforas gastadas, hemos acabado con todo, el polvillo fino con que estornudas en invierno, incluso en verano, proviene de los volúmenes quemados, la ceniza se filtra en las uñas y es una verdadera lástima que acostumbres deshacerte de ellas. Los nervios te vuelven delgadísima. Ahora volteas sobre tu hombro, pero no bajas para ver los desastres pétreos y húmedos acomodados uno a uno, uno después de uno, décimas de trozos en el azulejo de tu comedor. Quieres mirarme, pero estás acostumbrada a que me plante frente a ti y me quite la ropa lentamente o te llame con los nombres que inventamos y no haya ninguna sorpresa de por medio. Eso terminó por destruir tu venerable ficción, pero no lo sabes muñeca y quizá no quieras saberlo. No sé, nosotros te leíamos pero forzábamos la vista, así como tú forzabas tu escritura y me dejabas mensajes fáciles, torpes, vulgares por su obviedad. No lo recuerdas tan bien como yo. La simplicidad de tu trabajo mermó tu genialidad, hasta la mueca, querida. Creemos que esa es una ley natura. Mira, cuando uno conoce la estrategia es posible identificarlo: abres un libro y dos pares de párpados se levantan. Ahora recuerdas con claridad la forma, el olor, esa suavidad lívida al sentir el filo de las hojas cortando la más fina de tus huellas dactilares, deslizas el dedo pulgar por encima del borde, de principio a fin, como deber de saber una señorita letrada, de principio a fin. Pero el fin de todo llegó y ahora te es imposible reordenarte. No querida, la ficción es ficción. Tu deplorable caída, sin mencionar dolosamente, lo insignificante de su consecuencia en el inmenso ruido de una metrópolis con tantas cosas por decir, por tanto panfleto que pegar, y tanta bazofia que descartar, fue advertida por ti misma, digna mía, pero te obligaste a continuar, y porque él te leyera, publicaste una serie de manifiestos gastados, te desnudaste en público, hasta te gustó contestar correspondencia enajenada: los hombres se masturbaban con tu insolencia forzada y te sonreías porque creíste por mucho tiempo que le importabas un comino, dejaste la ficción , abandonaste la dignidad humana y te enterraste en un montón de inscripciones y deudas autogestoras, que en palabras tuyas: te hacían olvidar. Ahora te levantas, no, sólo te acomodaste en el asiento porque estás cansada, porque las piernas te duelen, no sabes aquel dolor que te limita pero conoces su rostro. Una mirilla no se descubre, se esculpe.
lunes, diciembre 05, 2011
De la palabra al verso

A Anaid.
Un verso es niebla
La boca se mueve como pez adormilado
Porque tu voz viajera
penetra al espejo de la palabra
Y se inunda de verso impenetrable.
Un verso es canto de cantos
Antiguos pasajes de laberinto
Risas ahogadas de sueño dentro de un sueño
Y te adormeces con la palabra entera:
Al borde desfilar de tus labios tibios
-Como besos brumosos al anochecer
Como caricias desnudas de luz-
Y te escucho, y me escucho en tu voz decirla
El amor que se escurre cual cuerpo de aire
En su solemne y despreocupado andar
Su natural respiro, urgente,
Amor.
Imagen de Marta Kochanek
lunes, octubre 24, 2011
Resurrección.

La muerte se deshila
Se ahonda en la vida poco a poco
Lentamente
Letra por letra.
Y deja de morir la muerte para vivir,
Para vivir un instante.
El ardor en tu frente se convierte en punzada cristalina, las ideas revientan repentinamente rezagadas. Armada de una larga locura, indulgente, tenaz, la tez se te vuelve veneno y te vence. De rodillas rompes a llantos, y te mira la oscuridad hostil, tiritando de frío frenético, para alcanzarte con rostros rotos, toscos, cosidos en las paredes destartaladas. Das a la muerte, las manos con que nos tocamos, te vence sedienta la boca, tu boca cual repetición de redes ilusorias. Mina, te estás matando, dolorosamente te estás matando. No tienes flores secas en las manos, tienes la ceniza de tu piel pétrea, las letras se hacen festín de polvo fétido, fémina narcisista que creces con coronas locuaces e inmarcesibles, ya nadie te entiende ni te lee, el tiempo poco te sirve. Vete, te tienes atada a la dicha de ser amada, pero el amor es locura y la locura es muerte, y la vida la vida existe en el rellano de tu muerte, tienes que morir, mina.
La vida se extiende como un sueño vaporoso a la mitad de una lectura, y las palabras se vuelven paisaje inmensurable. Es tan leve la tierra que te sostiene que pronto el cielo pondera. Es tu mediocre poesía con que respiras al mundo y el mundo te expulsa, exponiéndote al rayo fulminante de la justicia. Mereces morir, sin gracia gacela andante, sin grandes gajos de aliento, toda tú tumulto de odiosa tristeza sacrílega, detén ya los versos, las quejas vertiginosas de tu garganta gastada,. Porque no vale ni la pena, pérfida, no vale ni la risa ni las lágrimas, ni tu murmullo de mustia, ni tus celos convalecientes, ni tu vacío instantáneo al terminar el día, ni las palabras, ni las promesas, ni tus manos que tiemblan cual hoja naciente, cual voz primeriza, la voz del primer amor que se pronuncia quebrantadamente, sonrosada, torpe, inacabada. En tu frente la mano boreal que te duerme, lentamente, lentamente.
domingo, julio 24, 2011
Actos para la aurora

“El acto mágico se transmuta en suicidio” El arco y la lira, Paz Octavio.
Cuando camino al reverso del suelo, cosas del infierno; largos pabellones etéreos, vaporinos clamores de en flor, huele noches mellizos peinados a trenza, se colocan como espinas de coral a mi eje corpóreo, alfileres en posición diagonal, del pubis al granito de mis rodillas, híncate, preciso bosque de azufre, lame la materia post humana puente de largas procesiones. Recuerdos como largas gotas de tinta, pequeñas explosiones celestes que bajan o suben, ahora se alzan las raíces en primavera, los girasoles como giralunas de reloj, un órgano, música quimérica, que cava en el corazón, a lo cardinal como flechas al vientre, por el sur en las playas incoloras, sobre el mar pardo en el cuál algún día nos bañamos, mi oído se come a mi oído, calcina mi paso hasta el firmamento, sangra mi vista, palidece mi rostro. Mis dedos hurgan el espacio, buscando azucenas y plumas que caen, me embriaga su sombra que es como la muerte, la muerte que es como mis manos, huidizas, pétreas, fúnebres, desorbitadas que sostienen los pétalos flameados de luces boreales. Vanamente digo, palabra hecha de fibra plateada, fibra de luna silenciosa que entra por los poros de mi cráneo. Fiera noche que me golpea al volar, háblame noche sobre la mancha estelar de tu espalda, como manantial de aurora la danza ya se eleva.

El espejo es agua que destila negrura. Los he visto, de noche, como sombras de un lago de tierra, dormidos a ojos de pupilas dilatadas, durmiendo mis sueños como en poesía al reverso de una hoja. Tengo una prótesis que escribe y pulsa, con su callosidad como granos de azúcar aglutinados en mi brazo, y una gran cicatriz que une lunares de sol, una línea que bien pasaría por un cien pies cobrizo inmóvil, profundamente articulado. Después agua, el agua no es luz, Gabriel, son espejos enterrados como pestañas movedizas, de lo curiosas, del ojo de un centauro. Es mortal como la tinta. Míralos, se desdibujan en las ondas metálicas, se presienten densos y pesados, su cansancio no revienta, al contrario se expande por las paredes cuando el sol los refleja. Yo miro, no escribo, los cristales me sorprenden y el pañuelo, como figuras hundidas en los ojos, y el pañuelo, y te pienso y me quedo ciega en la oscuridad, tengo cicatrices en la fina membrana de un lago, como si un niño en una barca y la barca en su camino lo cortara. El lago se olvida del cielo, el cielo es borroso. Es difícil decirlo, lentamente: aquí el espejo destila negrura. La imagen en su pureza primitiva, el caos genético de los astros uterinos, olvídate de las estrellas, pon un espejo frente a otro y no verás nada, no habrá infinito, ni laberinto, ni primas. Hazlo, detente y hazlo, la imagen se detiene, se solidifica, el espejo no tiene reverso, si lo atraviesas se estrella, jaque mate.
viernes, junio 03, 2011
qué será ser tú-Ana Rosetti

Este es el enigma, la atracción sobrecogedora
de conocer, el irresistible afán de echar el ancla
en ti, de poseerte
Qué será la perplejidad de ser tú
Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber
Qué el estupor de ser tú, verdaderamente tú y
con tus ojos, verme
Qué será percibir que yo te ame
Qué será siendo tú, oírmelo decir
Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.
jueves, mayo 26, 2011

Princesa, tu cuerpo está hecho de gas abisal
Tu mirada es de felina lista para olvidar
Bestia, encarnas al cisne,
despliegas tus alas de seda oriental
despegas, capas enteras de sal; majestad de mármol
Te visten los espíritus olvidados del demonio
pero quieres volar, lívida mia.
Tu corona blanca, emperatriz de aire
sostiene una cabellera que prende fuego crepuscular
los lunáticos son por tí, pirámide, nube, orquidea
se pierden a tu belleza centinela,
hechicera rumana, gris mía, trasparencia desnuda
Clávame en lo hondo de tu castillo
Capa de oro lácteo, ejecuta una oración
demoniaca a la muerte, a la virginidad.
Imagen de Wrubel.
La danza del tigre

El tiempo piedra; observa, espectador; se rasga el continente dejando en su camino lívidos pétalos de volcán. Se va soltando un vapor fluorescente, a través del colosal hocico de una serpiente magnética, lo cubre, tiempo roca de durazno, lo cubre, el hombre irradia el movimiento lentísimo de una nueva danza nuclear. Bajo aquella claridad nos vemos suspendidos, es un paraíso ahogado en trasparencia y colores dulcísimos, aromas de incienso, eso es, incienso que sofoca nuestros pechos, no, no apagues la mirada, apenas amanece y la sangre pétrea nos obliga a permanecer espléndidamente iluminados. Ahora escucho un gesto de fuente, bajo la tierra está el mar, bajo el mar hay otra tierra de sinfonía. La orquesta como gotas que caen, o serán las piedras de mis lágrimas, gotea como un reloj insondable, lejano, un latido que se encierra o encierra susurros, campanas de cristal y unas musas con kimonos blanquísimos como la espuma de una erupción ancestral se confunden con la voz del invierno . Míralos, la danza de vida comienza. Hombres que se desojan, sus brazos pertenecen a la corteza de un tigre, su rugido cae como roca sorda. El sol penetra nuestra espalda con dagas de hielo. Siento la vibración de mi cuerpo, no debes reconocerlo, envejece, pero se hace de ojos propios, son lagunas trémulas y prolongadas que invitan a ahogase, y se ahoga la lluvia bajo las grietas de mis hombros, cada figuración luciérnaga cobra vida, y cobro vida junto a ella. Se escucha el canto marítimo que nos abraza, una niña pare las bestias de los campos verdes y se abre como nenúfar, las virutas de color caen hasta tocar el fondo. Caen caen, caen. Ahora cierra los ojos, y siente la punta de los dedos, tus rodillas, la conexión de tu pecho, la planta de tus pies que irrumpe lentamente los pasos de la muerte, y quédate quieto, hasta que el tiempo se solidifique.
lunes, mayo 02, 2011
Sed de agua

Llevas un traje naranja eléctrico de una sola pieza. Tus muslos están untados de una cafeína brillante que impide porosidades, son como la corona de un escarabajo de cobre en pleno vuelo hacia la luz del día .Preguntas si te acompaño en la odisea marítima. No Lu, no, tú serás la heroína. Te quitas las sandalias y se descubren dos mares solitarios que se hunden en la erección danzante y clorofílica de la piscina. Te violan los colores translúcidos de ocho tentáculos dulces como la savia de la entrepierna y te jalan por la cintura y te penetran helada sobre los azulejos de nenúfar. Llevas puesto un gorrito de atleta transatlántica, algunos risos se pierden en la ondulación de tu sonrisa y tu cuello glacial de medusa relámpago en pleno nacimiento lácteo. Chapoteas perdida en los olores; rojos alcohólicos, azul amargo o pimiento de capilar húmedo en tu aliento, tu lengua prueba el halo de las anémonas mórbidas, flor de piedra y tinta submarina artificial. Tus dedos se pierden como cardúmenes abrazados a la superficie, tienes terrones extasiados sepultados en los pezones, andas vuelta hacia el ojo gris del cielo, tus venas se alimentan de su voyerismo, te toca la ciudad geométrica del agua que es la misma del cielo y te traza sueños como caricias de algodón sobre tu nariz de colibrí. ¿A quiénes te follas esponjita púber mientras te sumerges a buscar el grito que nada como mercurio?, la fluidez del sonido que cae como botón, o el arpa que despierta tus hojuelas de amapola enrollándote el oído, te ensórdese la luz de neón que se impacta en el fondo como espiral, que se expande o se retuerce desnudándote la pupila orgásmica. Niña a través de esos lentes que te hacen ver estúpidamente seductora, perversamente asesinada , el bochorno que encierra vaporcito de pulmón te está cegando por completo, te limpias el cristal inútilmente con el pulgar envejecido, eres como fantasma de mares tuttifruti, haces burbujas oxidadas de aire coital. Ya el acrílico de la tarde enrójese tus hombros de juguete convirtiéndolos en polímeros de mermelada. Lu, fruto de espuma y luz; el abandono lo matiza todo de un plástico fosforescente, chillón, casi psicotrópico. Miras tus hombros de aceituna, y te vuelves un cuadro en pecera, boquita de Warhol, niña en almíbar. Pedazos de gota se arrastran confundidos por tus brazos, dejas entrever cápsulas ficticias de renacuajos infiltrados en tu pubis que es un dulce envuelto en celofán. Te despides, ya tu tacto de coral imprime en el agua globos infértiles, timbres tornasolados con tu última virginidad. Ya te pesan los párpados, tu silueta se hace submarina, el manto incorpóreo del agua te cubre, tu rostro se cierra como escamas de metal pixelado , tatuajes holgados blancos y grises . Como espectro, sirena japonesa, el agua intoxica tu silueta tornasolada, al borde de tus dientes blancos se pinta un cristal de óleo, peces cadavéricos con opio, orquestas de estrellas paralizadas, orquídea petrificada. Se derrama tu peso agónico, niña, te estrangula el grano salado del azul, se detiene tu caída al fondo, el azulejo te sienta bien.
sábado, abril 30, 2011
"A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro"- Gonzalo Rojas
Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.
Imagen de Bob Carlos Clarke
martes, abril 19, 2011

“Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma” Alejandra Pizarnik
“Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo” Alejandra Pizarnik
Para Myriam Yael.
Desgarraduras, fisuras;
Son las notas profundas de la noche
Están Cayendo, se escuchan caer.
El manto dulcísimo, que no es el de la noche
El que no se repite encubriendo a los dueños del silencio
¿O será que se repite porque necesita una sinfonía?
Mi pequeña;
Prometí coser historias
Pero sigo un hilo interminable,
Un hilo ondulante que se me desmorona.
Mi respiración se pierde
Me escondo bajo las sábanas
Preparando al corazón, o buscándome el corazón,
¿A qué he de asirme si mi todo parece desbaratarse?
Si se congela este espacio como abriendo surcos
Y se reposan trastocados en mi frente
El hilo se deshila, amor, desmesurando el principio del día
Abriendo largas brechas.
Entonces; escollo de tu voz
Como la tela de una flor aterciopelada
Tus dedos se dibujan como botones de oído
adheridos al infinito refugio de los dormidos
en este manto de noche
de seda, de abismo
¿allí me recoge tu abrazo?
viernes, abril 15, 2011
Paisajes

Las llamas del cielo, Huele: su fondo de especias.
Incendio voraz del polvo,
El viento se reposa en una flama hermética
Como si de repente se cristalizara
En vidrios de pardos sueños de arenal soñoliento.
La tela ámbar por donde la tinta
Rasga, miradas rasgadas de atardecer
Y lloran los arboles porque escuchan su música
Escucha: Las llamas del cielo
También son virutas de aliento.
Y anochece y las sombras se vuelven soledades
O lágrimas largas de hojas viejas.
Mientras tanto ese viento antaño
Avienta las sobras gaseosas,
Los dientes etéreos de león
O los duraznos marchitos del cielo flameante
De negrura que se difumina en arroz.
Mira: el cielo también puede llorar
Sus llamas son roca, son gas, es luna abisal.
Desde la tierra se levanta como queriéndose puntear
Es volcán de tu boca blanca que avisa el mal temporal.
El campo es un frio camino, figura frágil de mariposa y mar.
Tus pies sienten las aguas que abrazan esta isla soñada
Siente: el cielo también puede ser mar
Sus llamas como peces, jinetes del umbral que atisban
La tormenta insaciable de espejitos rotos
Como si acabaran apenas de cristalizar.
El sueño es una mentira. Mira:
Las miradas entre ensueños que con la piel miramos
Es tierra blanda, flama que contiene la respiración
Y que se petrifica en un reflejo atroz.
Aquí, silencio: el mar y el cielo se van a encontrar.
jueves, abril 07, 2011
“estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caerla
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal.”
Luis Cernuda, Aquí en esta orilla blanca.
Estoy pretendiendo no ver las lágrimas que se hunden bajo tus orejas mientras mi mano te penetra. Adentro también te siento llorar, y escucho una tristeza de libélula que tiembla con unos ojos que no son los míos mientras me miras. Pienso que quiero detener tu llanto desde el fondo que se te cae infinitamente sobre las pupilas. Es tu hondura que yace en mis brazos y mi cabello que alza tus pezones, habrás de esconderte en unos pechos que ya no recuerdas, y que recreas en los míos. Estoy pretendiendo no ver las lágrimas pero parece como si toda el agua que tuvieras dentro empapara mi cuerpo. ¿A quién sientes mientras me sientes?. Te imagino sola en esta habitación desnudándote, reconociéndote como si fueras la primera en tocarte, sobre la almohada se hayan rastros de una piel ausente, estás besándote, tus besos se alzan en otros besos de otros labios, te has venido con estas lágrimas de soledad mientras escuchas los gritos palpitantes de White Chalk. Ahora mismo siento como mi cuerpo se desprende, se desdibuja, lo miro penetrarte con otras manos, yo he sido el truco transparente de tus recuerdos, yo no puedo tocarte, pretendo no ver esas manos que se anuncian como otras, y esas lágrimas de inmenso reconocimiento, ahora mismo estoy en otra parte, dentro de un cuerpo que no me pertenece, pienso en la hondura de tus pupilas que se caen atravesando mi mirada y me vengo fuera de ti.
viernes, marzo 25, 2011
Destino
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah! pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
- antes que lo devoren - ( cómplice, fascinado )
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.
Rosario Castellanos
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah! pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
- antes que lo devoren - ( cómplice, fascinado )
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.
Rosario Castellanos
Acabar con todo es tan fácil.

Es tiempo de eliminarlo todo. Los libros, las películas, el llanto frente a los libros, frente las películas. Eliminar los amoríos, los encuentros, las canciones, los armarios, la correspondencia, los perfumes, las miradas, los encuentros. A los encuentros, ya es tiempo de eliminarlos todos. Quedarse muy solo, solo hasta el hastío con la mirada perdida que muere desde muy lejos. Eliminar la escritura sobre todas las cosas, eliminar las ideas, los estornudos, los pianos, las azoteas. El llanto frente a la escritura. Las repeticiones innumerables, infinitas, las repeticiones que saltan con sus grandes saltos de rana sobre la hoja. ¿Cuánto hay que eliminar en la vida para seguir vivos o morirnos antes de tiempo? O a tiempo, o todo de una vez. El tiempo para eliminar las cuentas sociales que nos encuentran allí en el tiempo de la espera perdida, o los apuntes, o toda las lenguas, todo, tiempo, todo. ¿ ? No te entiendo, simplemente estás allí como una plasta, una imagen de acrílico, como la repetición de un comercial televisivo en la cabeza, paso al segundo renglón y sigues allí, y no te entiendo, te aprehendo sin entenderte. Debo eliminarte. Si no es que ya me has eliminado antes. A todo el tiempo hay que eliminarlo, no quiero contar, no quiero sentarme y esperarlo, esperarte. Ya no más. En mi auto eliminación he quedado para encontrarte, sabiendo de antemano que dirás en último término, en los últimos segundos apunto de, que no vendrás. Así es, por eso elimino el corazón, las membranas, las arterias, la garganta, los ojos, los dedos, mis dedos, mi corazón, mis membranas que es la membrana del mundo, al mundo debería eliminársele, basta, basta, quiero algo en blanco, quiero no tenerte en la mente y ser un vegetal vivo, quiero dejar de verte al mismo tiempo que veo pasar a todas las cosas en su espectro frente a las pestañas. Basta. Es tiempo de eliminarlo todo.
Debo de confesártelo; no te quiero, ni siquiera te deseo. Lo único que busco en ti, es tu perfecta capacidad para herirme con los dientes de una hiena y que me arranques los últimos suspiros y las últimas sonrisas de amor .El amor como una idea que busca su materia en el aire fétido de un respiro. Quiero que tú seas la que destroce lo poco que tengo en las manos. Lo hagas moronas y lo tires por algún río. No te elegí de entre muchas, fenómeno del azar, no eres la cabecita que sobresale, no, simplemente he decidido pararme frente a alguien para que me apuñale, con algún puñal inocente, te lo pongo en la mano y tu trabajo es hundírmelo, no es tan difícil, es la cosa más fácil del mundo y te lo dejo a ti porque las cosas fáciles son lo tuyo, se te ve a leguas. Has tenido esa suerte, pero no lo lamento, no lo lamento porque no me interesas en lo más mínimo. Me gustas para un personaje mal caracterizado llevado por sus circunstancias, inútil y absurdo y sin rostro, el conejillo de indias perfecto. Me verás caer y quizá serás testigo de algunas lágrimas, no será lo tuyo sentirte confundida, no deberás confundirte, no lloro sino como reflejo del mar de las tinieblas. Siquiera tengo que pedírtelo, o hacértelo saber, lo harás porque así tiene que ser, así ha sido y te tocó ser la del último momento. Mátame, de apoco, de amucho, pero mátame al final, es un imperativo que siquiera pronuncio. La cosa es fácil, no te quiero, ni siquiera te deseo, ya puedes hacer lo que te toca.
jueves, marzo 24, 2011
El amor

La regla es ésta:
dar lo absolutamente imprescindible,
obtener lo más,
nunca bajar la guardia,
meter el jab a tiempo,
no ceder,
y no pelear en corto,
no entregarse en ninguna circunstancia
ni cambiar golpes con la ceja herida;
jamás decir "te amo", en serio,
al contrincante.
Es el mejor camino
para ser eternamente desgraciado
y triunfador
sin riesgos aparentes.
Eduardo Lizalde
domingo, marzo 13, 2011
Sumire
Hacía más de un año que no sentía el corazón .
Tenía miedo de perderlo en el terror espectral de los corazones que se repiten pero se pierden en su infinita repetición, lastimados, tan lastimados de la vista.
Sumire alcanzó a sentirlo apenas como luciérnagas que bajaran de la luna para posarse y incendiarse en las vías del pecho, la luz apenas se intuye.
Sumire le veía los rastros mínimos de su piel, y la escuchaba como quien escuchara a su propio cuerpo reordenarse, crearse como trazos de aletazos.
Sumire, quería convencerse de que eso de enamorarse perdidamente de alguien no podía traerle cosas buenas. Además, el destello doloroso de las imagenes adormecidas en su memoria le dolían como explociones, distorciones; el dolor de los temblores, del silencio, distorciones del corazón.
Pero la seguía, la seguía en todo; cuando hablaba de arte, cuándo reía. Estaba enamorándose. Sentía los deseos vivos de tocarla, de sentir su aliento en el rostro, amarla con sus palabras y sus manos y su ternura.
Al contrario de lo que creía su corazón comenzaba a desplegarse, a expandirse para perderse en los espejos del cuerpo.
Se abre su corazón poco a poco como en las grecas de los espejismos, el espejismo es Sumire frente a la imagen de su corazón cristalizado.
Tenía miedo de perderlo en el terror espectral de los corazones que se repiten pero se pierden en su infinita repetición, lastimados, tan lastimados de la vista.
Sumire alcanzó a sentirlo apenas como luciérnagas que bajaran de la luna para posarse y incendiarse en las vías del pecho, la luz apenas se intuye.
Sumire le veía los rastros mínimos de su piel, y la escuchaba como quien escuchara a su propio cuerpo reordenarse, crearse como trazos de aletazos.
Sumire, quería convencerse de que eso de enamorarse perdidamente de alguien no podía traerle cosas buenas. Además, el destello doloroso de las imagenes adormecidas en su memoria le dolían como explociones, distorciones; el dolor de los temblores, del silencio, distorciones del corazón.
Pero la seguía, la seguía en todo; cuando hablaba de arte, cuándo reía. Estaba enamorándose. Sentía los deseos vivos de tocarla, de sentir su aliento en el rostro, amarla con sus palabras y sus manos y su ternura.
Al contrario de lo que creía su corazón comenzaba a desplegarse, a expandirse para perderse en los espejos del cuerpo.
Se abre su corazón poco a poco como en las grecas de los espejismos, el espejismo es Sumire frente a la imagen de su corazón cristalizado.
domingo, febrero 27, 2011
domingo, febrero 20, 2011
Porque eres una gatita mimada

Voy a caerme en la ranura y me voy a cortar. Lotus Flower de Radiohead.
Ofendidísima hasta la médula corres para ver si te alcanzo. Vas con una indiferencia divertida y casi trágica, sigo tu espalda y te veo el trasero para no perderme. Entonces me da tristeza, como las tristezas de un film que me gusta repetir, de esas deliciosas tristezas que te enchinan la piel y te erizan el bultito del vientre. Quieres mentarme la madre, a lo mejor se te ocurre aventarme tu bolsa y decirme pestilencias en francés. Comienzo a temblar porque espero a que hagas alguna de esas dos cosas (espero que hubiera otra tercera para hacerlo más interesante). Pero no, comprendo que te quiero con una rabia precoz, como una espina en la garganta, y a lo mejor tú también.Intento remediarlo, aunque prefiera continuar con el juego. Puedo tener un montón de huevos y ofenderte, te ofendo con toda la intención,- eso deberías saberlo-, y mastico tus palabras para utilizarlas de flechas invertidas, - la fatalidad de estar enferma-, me pregunto si lo que espero es ver alguna reacción que me diga que de verdad te intereso, o sentirme capaz de contrarrestar mi miedo al fracaso. Casi siempre fracaso y estoy acostumbrada, pero entonces, cuando te veo así, apunto de explotar, pienso que he ganado. Pero no, no gano porque tienes la sutileza de las señoritas educadas, y tus movimientos son finos y orgullosos, eres decente aunque por dentro estés echándote a perder. Eso, querida, me molesta, a veces me molesta tanto que me muerdo la lengua y los dientes hasta que revienta la mandíbula. Estúpida putita, conmigo puedes hacer lo que quieras y de eso estás conciente, puedes tenerme comiendo de tu mano, puedes con una sola acción, un solo gesto moldearme a tu gusto, por ti renuncio a la felicidad y por ti deseo la felicidad. Soy débil y lo sabes,- a lo mejor lo sabe todo el mundo- pero con tu inteligente arrogancia sabes sacarle provecho; el jugo hasta la última gota. Lo peor gatita culta, es tu desenfreno, tu salida de la tangente, que por tu odiosa sinceridad,- cosa que en ningún otro estado sacas a la luz-, el amor parece rodearte como un aura maligna que esconde actitudes nobles casi novelescas, tu amor de infante, que persigues para después ser arrojada, a ti también te gusta auto flagelarte y me molesta, porque me proyecto en las peores cosas en ti. Me molestan soberanamente nuestros reconocimientos, nuestras grandes anomalías mutuas, nuestros gustos afligidos; vivimos juntas, aferradas a nuestros personajes antagonistas, rebeldes, la dulce melancolía del melodrama. Suelo mostrarte mis debilidades a propósito para después desquiciarme y armar una revuelta, -parece que en eso estamos compitiendo, por lo menos me gustaría creerlo-. Ahora mismo ya no espero confiar en tu maquinal e insoportable “como si nada”, y burlarme en mis adentros, y seguir chingándote, no preciosa, te confieso que me hubiera gustado ser yo la que se diera la vuelta y saber que alguien, tú no, se arrastrara detrás de mi preparando mil justificaciones. Te quiero por que de alguna forma disfruto odiarte, y celarte, tenerte tan alejada y saber que nunca podré atravesar el otro puente que lleve a tu verdadera alma. “Te quiero por que no sós mía”, ya lo decía el maestro Cortázar. Pero tú no me llamas, no me buscas, no me invitas a dar el otro paso. Antes de corregirme,- quizá no lo haga en mucho tiempo-, voy a sacarte de mi ser, y tal vez elabore varias excusas, y renuncie a ser excusada, voy a detestarte hasta que no pueda más, y el quererte no se convierta en un absurdo martirio o en otro performance para entretenerme, sino, en la superflua y mediadora camaradería.
viernes, febrero 18, 2011
Réquiem de carabinas

“Poner al día, vaya expresión. Hacer. Hacer algo, hacer el bien, hacer pis, hacer teimpo, la acción en todas sus barajas. Pero detrás de toda acción había una protesta, porque todo hacer significaba salir de para llegar a, o mover algo para que estuviera aquí y no allí, es decir que en todo acto había la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía, y que era posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente. Valía mas renunciar, porque la renuencia a la acción era la protesta misma y no su máscara”. Rayuela
En mi interminable esfuerzo hago trizas la nobleza del espíritu.Te disparo. Me convierto en un parásito acusador, detestable y grotesco. La máscara me va bien, y me gusta andar con las entrañas para afuera. Estoy jodiéndome deliciosamente, a ver a qué hora puedo presenciar mi podredumbre. Me gusta, lo disfruto, a pesar de estas putas lágrimas que hacen moho el consuelo, la esperanza, tomo el revolver y le apunto al proyector del mundo, allí dónde me reflejo y dónde se reflejan pérfidos pulverizados para que los vidrios nos reboten en la carne sedienta de fluidos grisáceos. Quiero verlos deshaciéndose en su voluble vanidad, en su indiferencia pestilente, en su dignidad desencantada, quiero ser testigo de sus tristes aventuras amorosas y reírme por el arranque optimista de sus cogidas pretenciosas. Estuve fastidiada de ser el público camarada y aplaudir las hazañas bestiales de mi generación y del canon ceniciento y tullido, estoy hasta la goma de quebrarme a cada provocación y de huir a cada encuentro conmigo misma. El devaneo elitista del arte que todos devotan, allí petrificados en su babeta contemplación, como si nada nos llamara a contra atacar, a gritar con la maldita soledad que llevamos dentro, con la maldita brusquedad de los músculos que se desbaratan a la presión de la amargura de existir. La necedad insufrible es mi mejor acompañante, la conquista del absurdo pesimista es el aliado, voy a quebrar a todos para quebrarme los discursos, grey fútil de los asociados, de los que se encuentran para redimir su asquerosa hipocresía, el frenesí abrasador del trivialismo que después le recriminan a la Historia. Están inmersos en su cautiverio de fuegos artificiales y te regalan sonrisas temblorosas para que los acompañes en su masiva pendejada oculta detrás del snobismo. Aquí donde estoy, a donde me he hecho perteneciente, la gente se hiere mutuamente y uno termina más moqueteado que el otro, es el deber de la clase, del penitente que busca revancha, y se les ve fumar y beber buscando con los ojos desesperados alguien que los salve del hastío del pop y de la enfermedad del amor pseudo intelectual. Después de todo la podredumbre es contagiosa, y el virus de la compañía amistosa, el amor desinteresado, las promesas impías no son la cura.
jueves, febrero 10, 2011
Yo creo que ella bebió demasiado
*Y el escenario manifestó alguna especie de burbujeo.
- También pudo haber perdido el contenido, y las velas, y el fondo de su vestido
+Demasiado burbujeo, manifestó especie alguna de escenario
- Rojo, tenso, rojo de china, y orquídeas
Se bebió el contenido y quedó algún escenario burbujeante.()
? Se curva, bajo aquella amapola líquida
???? Detrás alguien la persigue
-----; Rojo, inusual
espalda blanca, emocionales
¿¿¿el teatro. y las telas. ROSTRO
ROJO. TORSO. SOR.
- Me encontraba embriagada de vida y de luz y contornos. ForMÁS.
*Y el escenario en señal de mercurio se situa como telón
+Como mercurio el telón es señal del escenario.
? Se tensa, vertical ha subido a la China
??? las orquideas van delante persiguiendo con conceptos
CON. ANTE. IDEAS.
*Y el escenario manifestó alguna especie de burbujeo.
- También pudo haber perdido el contenido, y las velas, y el fondo de su vestido
+Demasiado burbujeo, manifestó especie alguna de escenario
- Rojo, tenso, rojo de china, y orquídeas
Se bebió el contenido y quedó algún escenario burbujeante.()
? Se curva, bajo aquella amapola líquida
???? Detrás alguien la persigue
-----; Rojo, inusual
espalda blanca, emocionales
¿¿¿el teatro. y las telas. ROSTRO
ROJO. TORSO. SOR.
- Me encontraba embriagada de vida y de luz y contornos. ForMÁS.
*Y el escenario en señal de mercurio se situa como telón
+Como mercurio el telón es señal del escenario.
? Se tensa, vertical ha subido a la China
??? las orquideas van delante persiguiendo con conceptos
CON. ANTE. IDEAS.
Los ojos empiezan a escocerte.

Que yo no soy más que una estúpida, una niña ingenua de las muchas que van por allí mirándose el ombligo, y persiguiendo sueños irrealizables. A lo mejor tendría que ir cerrando la tapa del piano y bajar del escenario. Antes de que sea demasiado tarde. (Sputnik, mi amor, Murakami)
Volví sobre las hojas porque me veías. Yo no estoy acostumbrada, y así con la trampa y la nitidez de la tarde los ojos se vuelven rumores, réplicas de espejos. Las hojas; fosforescencias de la piel colonial de Querétaro, las puertas remendadas de luces cinemáticas. Las completaban velozmente, como una ola colgada en las nubes, cuando se cruzan por la turbia pincelada de los soles. Sentía tu mirada obvia, casi cínica, andabas volteada como reconociéndome. Todo se subía a mi cabeza, el asiento, el motor del bus, las llamadas telefónicas, el calor de los estudiantes que se balanceaban en algún tubo sobre mi cabeza, el tubo mismo atravesándome por las orejas, luego mi temblor o el temblor de los topes y otra vez el motor, volví una y otra vez sobre las hojas que tenía delante, intentando parecer estar allí en alguna apasionada lectura, lectura, lectura, sin pestañear, sobre la hoja, sobre la hoja, succionada, cada vez más baja. Sentía que desfallecía. Pero fuiste tú la que caíste.
Me tomó por sorpresa verte succionada por la pesadez, holgada por la tracción del viaje brevísimo e infinito, tal ves estabas perdida en un vivo deseo de hablarme, o yo soy la que te veo desfallecida rogando por ser tu heroína, acercarme y lanzarte un lluvia de palabras, o preguntas, y después amarte. Dudé todo el trayecto, y seguía aplacada, como calcomanía a la ventana, al final me llegó una tremenda melancolía y decidí dejarte, abandonarte como idea, y la idea de hablarte. Bueno qué te podría decir, a lo mejor te asustaba con mis ñoñerías, y lo más probable es que tu fijación haya sido consecuencia del mismo cansancio que te dejó tirada en el asiento. Andabas pacheca o acababas de verte con tu folli amigo y con lo parecida que resulto muchas veces, tengo una cara de todas las caras.
Fui la última que bajé, y tú también, yo no entiendo como mato tantos encuentros, y reencuentros, y etcéteras. Huí, cerré el libro, la hoja perdió sus colores, sus reflejos, y tu mirada se ensombreció como en ensueño, di la vuelta donde tenía que darla y desaparecí.
sábado, febrero 05, 2011
viernes, enero 28, 2011

Mis evocaciones estaban agujeradas de sus miradas de puntos suspensivos. Srta., Etcétera.
Entonces me quedo ida, una tarántula mínima sube por la infranqueable transparencia del aire, por donde no puede vérsele la autopista de estambre y ella corre,corre hasta que soplo.
Cierro los ojos, los párpados, los fragmentos de pulmón mientras un gran alboroto de polvorín pasa por mis muelas, lo inhalo y pierdo más sangre, mi corazón se oprime hasta la punta de mis dedos y me seco las manos. Exhausta, cierro los ojos, ya estaban adormecidos en lucha mortal de colores, la provocación de cosas que se interponen a la luz y a las gafas oscuras, estoy cruda, y he pensado que puedo morirme ahora mismo. Eso mismo mientras me subía y recorría un camino vago lleno de hastío urbano, hasta la traba de un hostal lleno de gente mirándose en las miradas del ojo eléctrico de la noche, o de la madrugada, o del destiempo en que me encuentro atormentada por el sondeo de tantos episodios vanos, estoy desierta, estoy entre tanta gente, y cierro los ojos, ya estaban adormecidos, entonces me quedo ida.
miércoles, enero 26, 2011
Verbos.

Estoy triste estoy realmente triste, triste hasta la médula de la tristeza. Te escribo cuando escribo, e intento escribir mientras te escribo siempre a toda hora y termino por entristecerme y dejarte de escribir. Tienes tus ojos en la rabia de mis ojos por donde caen, cayendo, amenazando con caer estas lagrimas desde esos ojos que son los mismos, los nuestros nada más. Te conjugo lo inconjurable, los verbos, los malditos verboides, conjugados en tu cuerpo, en mi cuerpo de palabras que se repiten a la par en que son repetidas las palabras inmensas que se hilan en mi boca, palabras que juegan a jugar consigo mismas y donde yo soy aquella tiza que se consume en el asfalto y en las pisadas juguetonas de todas las palabras. No, te niego, no. Pero entonces no te puedo negarte. Te afirmo como las patitas de una libélula atravesando mis costillas, sí, si puedo afirmarte. Puedo amarte o conjurarte, pero no puedo conjurarte ni amarte. Te estoy cantando, y bailo al unísono movimiento de tus labios que me acompañan como dalias bailarinas. Te beso tus besos, besé tu uñas y tus manos, y tus dedos besados hace mucho tiempo por unos tristes besos míos. Te sueño mientras quiero penetrar el sueño que siempre sueñas, yo sé porqué sueñas, y te veo ensoñada, fija en nuestro ejercicio mutuo de dormitar. Yo sé cuando estoy inmensamente triste, infinitamente desoldada, en las lagrimas que fueron expulsadas al telón de mis párpados y las lágrimas que se infiltraron para formar el mar por sobre la lancha en que hemos de partir, puedo saberlo todo mientras sueño, mientras te sueño y te veo recostada sabiendo que escuchas desde allá estas mis palabras, mis palabras, mis palabras que te escuchan tan tristes la palabra tristeza.
lunes, enero 24, 2011
Blonde Redhead - "Love or Prison" 4AD Session
La he encontrado cuando la exlosión del atardecer caminaba en mis pies descanzos, la he encontrado ya, y es ella de quien me he enamorado, por la cual el aroma de Oriente viene a posarse en mis dedos, a quien escribo, es ella. Te escucho, y es tu voz, ya no son mis letras.
martes, enero 18, 2011

Alguna vez me hablaste sobre la prolongación del ser, y que no éramos más que una parte insignificante de lo que realmente somos. Bueno, a veces te observo y pienso que dejarás una línea de tinta en tu camino. Podría enamorarme de ti, o de la pequeñísima parte que dejas ver. Verte por arriba de mi libro hasta la rendija que deja casi-verte a ti a través de otro poemario que casi te oculta, y que deja ver las ondulaciones de tu cabello negro, entonces pienso que es cierto, hay algo de ti que no podría conocer a simple vista.
Y el labial rojo que siempre llevas, y la sonrisa que pintas con él en todos tus libros. Entonces te escucho, porque me gusta escucharte, parece que leyeras siempre a León Felipe, o fueras alguno de sus ángeles, los que le metían notitas en el bolsillo, y discutieras sobre el misticismo con algún personaje creado por ti misma, al que tú sólo ves. Lo he pensado mucho, creo que estás muy lejos, creo que tu piel blanca y tus ojos caídos son la tela impenetrable que te separa de ti misma

El acto viciado de la repetitiva parábola del columpio, los aros en alguna idea de dos lunas, donde tus cuatro dedos permanecen encendidos en la medianía, en el cuarto menguante del arco y las cuerdas o los rayos del astro que se tensan a tu peso blanco. He puesto un clavel apunto de dejar los pétalos, unos en su ida otros en su regreso. Luna flamenca que en sus cabellos lleva puesta alguna parte, algún barrunto arrancado de la jardinera. Como un péndulo que deja líneas en la arena, como la tiza blanca que deja en mi traje tus ojeras, voy a columpiarte, clavel blanco, voy a columpiarte, blanco clavel.
miércoles, diciembre 29, 2010
libre caída

Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sévres Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado. Cortázar
Es el perfume de las moscas que revolotean sobre esta agonía pseudo-literaria, es cierto sí, a veces no sé lo que digo, ¿pero porqué preocuparse? Te lo repito, ya lo han dicho otros también, el juego está jugado. Estamos contemplando el performance de nuestra propia vida, estoy dentro de mi misma, pero nunca allí, en el lugar donde actúo, o digo, fuera nunca estoy. Me es imposible proporcionarles alguna explicación, ¿hay algún significado? ¿Todo tiene una causa o un efecto? Ensayo con las palabras y es lo único al lo que puedo responder, estoy obsesionada. Nada es nuevo y estoy tan joven para sacar ideas tan pedantes. Sin embargo a veces me doy a tejer las imágenes del recuerdo, y lo mismo pienso, estuve allí, es cuestión de dudar de todo. Sin embargo, sin embargo. Veo allí en otro lugar de mi misma tu cuerpo, o tus labios dulcísimos de melón de transparencia virgen, o tus pechos que descansan en los míos, y me veo desde afuera. Es voltearse un rato los ojos. Es el fotomontaje de una mariposa que aletea destellos in the sky, si puedo decirlo de alguna forma. Tú eras color, naranja para ser exacta, y lo sé, lo sé ahora que te poseo en la mente. Oye, estamos jugando a desinteresarnos, a pretender jugar cuando alguien, tú no por supuesto, ha puesto en el tablero una pieza, un minotauro de plástico sobre una barca a buscarnos, estamos mordiéndoos el propio culo. ¿Qué has dicho? Es posible que tú ya me hayas borrado, y yo sigo elaborando, componiendo el territorio en el que puedo fijarte.
Me robo las palabras, también es cierto, a pesar de mi vista jodidísima me dedico a observar, yo nací con la lógica dualista de la mirada no con la revelación del verbo. Allí está. Dicen muerte y veo muertos, dicen o te llaman y te miro desde mi espalda convexa, desde mi agujero caigo al revés o te veo caer. Da lo mismo.
De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res.

93
Rayuela. Cortázar Julio.
Pero el amor, esa palabra...Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa,hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raís desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formar combadas, crecería la hermosura.Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzada y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son ta fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de las palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial; te quiero. Total general; te amo.Así viven muchos amigos míos, sin ahblar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan como pueden, me mordiquean desde abajo de la mesa. Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perché este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos de sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es Maga y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando ubn bello ocaso son las misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua...Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas, y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo.Ah, si en el silencio empollara el Roc...Logos, faute éclatante! Concebir una raza que se expersara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.
Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plstic´s age. Olvidate de las perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos.
lunes, diciembre 27, 2010
Sueños

…tuvo un pensamiento que lo perturbó, que ella, allí dormida, era verdaderamente
un cuerpo sin alma, que el alma no está presente en el cuerpo que duerme….Qué
es lo que en nosotros sueña lo que soñamos, quizá los sueños son recuerdos que el alma tiene del cuerpo…José Saramago, El evangelio según Jesucristo
-¡No está muerta! ¡No lo está!
El hombre, el médico que no llevaba bata, no me miraba a pesar de mis gritos, aunque parecía estarlo. Yo le dije que no estaba muerta, yo pude ver, detrás de sus pechos sin movimiento, una lágrima brillante que recorría el borde de su nariz.
Cuando enfermó yo me alzaba de puntitas a lado de la cama para mirar su rostro, pero siempre el bulto de sus pechos inmóviles me lo impedía. Esa mañana mi madre había llorado, y no estaba muerta. Estaba soñando.
Metida en el baño, con las rodillas llenas de tierra y la reata arrastrándose en los azulejos, si hubiera deseado estar muerta. Una no se casa a los catorce años. Se ajustan los listones del vestido de manta mientras la abuela te desliza medio limón en la trenza del cabello. Después las calcetas se doblan para mostrar el moñito dorado, y te persignan. Una no se casa a los catorce años. Pero ella estaba allí, bajo el ocre silencio de la iglesia, La Carmelita de Coyoacán, mientras las de su edad, somníferas y delicadas, vírgenes y juguetonas comían alegrías y palanquetas, junto al sonido del acordeón y el sol delicioso y las chispas de la fuente pegándose en la espalda.
Mi madre había vomitado en el catre esa noche, la casa olía a ron y a tortilla seca, mi tía, la sombra de la muerte, la hechicera paralítica, había encendido incienso y una veladora para ahuyentar el buen agüero, o a mi padre muerto que intentaba salvarla, o a las culebras que nos visitaban desde el fondo de la voz de mi madre, desde algún lugar de palmeras y pelícanos, los mosquitos y los leopardos que envolvían sus suspiros nocturnos. Nos metió en una cubeta, paradas a todas mis hermanas que temblaban, desnudas en la desnudez de la oscura lluvia y sus goteras, y nos echó encima agua de rosas, el frío nenúfar de Octubre, la turbulencia de sus manos tristes y odiosas bajo la penumbra y ella bajo el reboso, entonces desde sus venas tiesas, mojadas que se balanceaban en su falda, penetró un gemido de carne agria, como un fuego de nieve que recorriera cada un de sus dedos, cada uno de sus huesos tan marcados, para golpear a mi madre, mi tía nunca fue mi tía.
En sus sueños, bajo el peso firme de su marido, bajo sus mínimos senos, su cuerpo cobró la mañana antes de desposarse, todo él desapareció entre el bullicio de sus gemidos y ella entre la humedad de sus cabellos. Tenía en las manos un monito colorado, recién nacido, una larga colita que se enroscaba en su muñeca y mi madre, ella sin ser madre todavía, se columpiaba penetrando el aire, el aliento de las margaritas, entre los dedos de sus pies las cochinillas se hacían casita, y las lombrices enterraban su curvatura en la solidez de la tierra mojada.
Margarita, mi madre, mi dulce infanta, mi bella emperatriz del Congo, madre de todos los seres del verde, la que me arrulla y la que brinca conmigo la reata, esa mañana antes de que llegara aquel hombre, tú me vestiste de amapolas y algodón, me vestiste unos botines y me abrochaste las agujetas. Estabas soñando.
viernes, diciembre 24, 2010
Sombras

Temo por el desgarro de estas paredes
Donde cruzan los que nadan en la incertidumbre
En el yeso de los huesos que son los míos
y elaboran un performance
de esos muros que se enlazan
en grietas, en gritos, en garras
temo estar aquí desnuda frente a ti
y mirarme temida en tus ojos donde empiezan mis ojos.
Mi fantasma, las horas deslizan tu sombra
Te clamo ¡mórbida!,
mi pequeño ocaso
Regreso a ti con estos rastros de tinieblas
Con la agonía de mis domingos
Con las historias ultrajadas
Mi fantasma, detrás de ti me escondo
Y yace la quimera de mi corazón
Las horas funden tu sombra,
O te clamo ¡oscuridad!.

Estoy sola cuando me acompañan tus brazos
Y cuando me hundes tu semen estoy sola.
Te hablo triste magnolia que me duele en el pecho
Me escucho la sangre que se cuaja en tu cintura
Y río como boba, para no ahogarme en tu boca
Que inventa nombres, mientras yo
Invento tu nombre al conocerte desnudo
Y le susurro a tu oído inventando
Juego al juego inventado
Es cierto, te digo; musitamos ópalo de ausencia
Preguntamos al eco
Al monosílabo
Entonces te hago el amor y estoy sola.

Graciela, me gusta como gacela en un bosque de violetas
Desde este lugar hemos de inventar un escenario
Y me has dicho que suena fantástico.
-sin actos, con las prendas y los utensilios de un teatro.
Púrpura y montamos un constante, las arterias y supones escribir un guión.
Graciela, no te entiendo cuando no dejas que te desnude
Sós una blandita, una damita mimada que se toma todo en serio.
Tu última postal decía eso.
Yo llevo media hora esperando entre la lluvia,
De la gente y del agua
frente a tu apartamento
Es cierto Graciela, me lo tomo muy en serio.
Me gusta tu acento de espuma cuando desde la entrepierna
Me quitas las gafas y me conoces la mirada
Entonces tienes que bajarte las pegadísimas mallas
Y fumo, como en el teatro, como debajo de tu cama
Donde miro a esa Graciela que abre las piernas y se quita las pestañas.
Cuando te conocí, no quería de verdad
Imagine que removerías algún ápice de mi piel
Y te rendirías en el asfalto y
De algún lugar de tu bolso de charol saldrías tú
Tú misma diciéndome
Que aquello que imaginaba no me lo tomara tan enserio
Graciela, me gusta como una gacela en un bosque de violetas
Sin actos, sin prendas y con los utensilios de un teatro
Montemos una fenomenal actuación sobre el montículo de tu almohada
Inventemos que me hiendes los dedos
Y cruzas por donde yo me muero.

Extraño tu sexo. Piso flores rosadas al caminar y extraño
tu sexo.
En mis labios tu sexo se abre como fruta viva, como voraz
molusco agonizante.
Piso flores negras al caminar y recuerdo el olor de tu sexo,
sus violentas marejadas de aroma, su coralina humedad
entre los carnosos crepúsculos del estío.
Piso flores translúcidas caídas de árboles sin corteza
y extraño tu sexo ciñéndose a mi lengua.
Francisco Hernández

Segundo acto
Tus senos nimios ultrajados por la heroicidad de tu erótica gestión. Sobre el piso nervaduras de manta rayas y pinos. Pina. Mi adorable bailarina, mi amante de amapola, frente y detrás del telón se abren voces que bullen e intoxican. En tu fondo se retuercen estas uñas que te entierro, y te quiero Pina mi Pina. Me gusta hacerte el amor y comenzar por los pies, por tus dedísimos cuajados del pasto y el aroma por donde te posas y por donde viajas inquietante, ansía de caricias, y te acaricio espectadora. Caminas, no Pina, pisas la corteza de mi lengua, las piezas de mis pezones, Pina me hablas desde donde estás inmersa en la labor de desnudárteles y me fuerzo por no llorar, pero tu cuerpo se levanta de tu cuerpo y tu cabello cae para quedarse en mis manos. Nazco en tu tristísimo movimiento, y me abro y me sitúo en el espejismo de tu ritual índigo mientras subes, subes.

Primer Acto
La escena se repite, es maquinal, los cuerpos siguen soltando sonidos y humo. Entra U. Se repite a espaldas, su torso tiembla en grises jirones, en una operata, las luces perforan la finitud de su figura, entonces hermafrodita, ninfa y gárgola con rouge, electricidad en la línea de sus tacones, desde lejos se escucha, pero no logra distinguirlo. Sueña; primero fueron las nubes y después los colores, desde lejos la escucha, es ella.
La poesía de la danza, de su cuerpo que es el cuerpo del lugar, el lugar lívido que se esfuma y yace; omoplatos, besos, el estanque de la mirada, las trampas del movimiento y el suspiro de tus pasos. Los recorres como si recorrieras el cielo con la punta de los dedos y jugaras con las gitanas que sobreviven a las heridas del baile callejero; el pandero colorea su cadera donde transitan los escalofríos, donde transitan muchas manos luminosas y donde se prostituyen las voraces libélulas, los fantasmas de tu torso, las sombras que fingen extrañamiento, donde te hundes danzante, donde te quiebras las piernas y permaneces hecho figura, figura de gestos que se balancean y te liberan, y nos liberan.
Fotografía de Cathy Peylan
jueves, diciembre 23, 2010
Cuerpos

Desnudo soñado una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro. Madrugada de Alejandra Pizarnik
El proyectil traslucido ha dejado de parpadear, la luna ha bajado desde su estela para posarse como sombra del hombre sombra. Algunas veces, cuando él baila en aquel lugar flotante, la oscuridad deja deslizar una línea de liquido, como una lágrima cósmica que gime en su musicalidad, El piano le toca a los planos que pretenden derramar más luz, como tinta que va y viene y unos ojos pálidos que miran desde abajo, que se llenan el cuerpo de pupilas, y su cuerpo como un disfraz, como el colgante de un arlequín que acabara de nacer, o acabara de esperar a que la luna se apague. Invoca sobre el escenario, la tensión en sus piernas que se consumen en un desafiante cosquilleo de la entrepierna, largos listones de agua blanca y una erección lucida de danzante, han de matarte a llantos en la desnudez de la violenta oscuridad que muta y reaparece sobre el tablón. Estoy ciega pues me oculto detrás de la puerta, donde me sofoca la pesadez de Schubert , no te veo el rostro pero estás apunto de elevarte, oprimes tu dulce muerte sobre el telón, tu sangre suicida que huye con la gravedad de las visiones y el emblema de la noche. Estamos a un costado de la luna, figurando que sus ojos danzan en tu rostro plano, y nosotros, los que te miramos abandonados a la oscuridad del día, mientras tú te fugas en los poros luminosos de una danza nocturna, nos quedamos quietos y en silencio.
Fotografia de Cathy Paylan
miércoles, diciembre 22, 2010

Los tatuajes se desdoblan en la inquebrantable repetición de tu piel, se refejan en tu cuerpo como mariposas que aletean su transparencia en mi vientre, después anidan en tu ombligo.El espejo pinta como en óleo que se desliza en fragmentos de tu espalda que se abre como grieta a la lluvia de nuestra saliva. Me giro sin dedos sin nudos sin vistas que nos estorben,para mirarte en el camino que me dejan tus ojos,en el camino que se desdobla sin parar y donde me miras y yo te miro.
Imagen de Daniel Bauer
*espejos
*
Desearía que no dijésemos nada
que en el silencio ambos calláramos
estaría más cómoda
te lo confieso.
Te confieso que nunca lo he sentido
pero creo posible que alguien
algunos
aprendan a conocerse en una sola noche
Es cuestión de dejarnos ser
lenguaje
sin intentar traducirnos en palabras
o interpretar ambas voces
y hacernos de una predicción futura.
Así como esqueletos que no pueden ser más
y que son en su simplicidad.
Para qué complicarnos con el inventario
de los huesos
tú vida
mi vida
tú y yo en dos devenires alejados
y que por la marea
han sabido encontrarse.
Te lo digo: No me interesa si prefieres los días soleados.
Si te comes las uñas o diseñas maquetas.
No es necesario decirte que quiero tu pecho
que necesito tus miradas
Vamos a dejarnos como conchitas tiradas en la playa
en un romántico paseo espumal
hasta hacernos el amor con las hebras del viento.
No discutamos
No sigamos este ritual malgastado.
Intentemos entendernos con el lenguaje
de nuestro tacto, de nuestra singular soledad,
de nuestra contemplación .
**
Me niego a vivir
por lo tanto
me niego a escribir.
Algo está
aquí
en mi pecho
muy hondo
muy frágil
a punto de...
y me niego
me niego a resistir.
Nada debería tenerlo
el sentido
lo que siento ahora
cuando yo sólo puedo sentirme
acariciarme sola
nada debería tenerlo
el sentido
de quererte como lo hago
de decirte como lo pienso
porque ahora nada lo tiene
nada.
Voy a perderme
en ese momento nuestro
voy a perderme
y voy a llamar a las que fuimos
voy a dejarme aquí
y voy a dejar que sigas lejos
no importa ahora
porque voy a perderme
en ese que fue nuestro momento.
***
cada vez que pasa más y más
logro intuirlo
dejará de pasar
¿qué es esto que se me hunde en el pecho?
¿soy yo la que me sumerjo en mi?
Veo el reloj
y logro presentirlo
dejará de girar
dejará de parpadear
¿qué es, acaso me voy también?
¿es que me hundo para ir a buscarte
en algún lugar
que yo no sé
que tal vez mi alma lo sabe
ella quién te conoció
sin que yo supiera
ella me llevará a encontrarte?
Logro, lo voy a lograr
voy a partir
en tu partida amor
es tu turno de esperarme.
Me has dicho que sí, y yo he te dicho que también
hemos respondido
al unísono
al eco
talvés sólo has dicho sí
y yo que dicho también
quizá no ha sido el camino de la voz
que se aleja en paralelo
que se extiende hasta unirse
en el horizonte.
Sólo hemos respondido
contra algo que no preguntó
o nos preguntó sin saberlo
en algún momento sin tiempo
en algún lugar de la tierra
y yo dije sí
y tú dijiste sí
pudimos no haber escuchado
pudimos haber respondido dejando que ese
eco
vapor
lángido polvo
se nos regresará en el vacío
pero quisimos ser ambas
y verrnos frente a frente
e intentar decir algo
decirnos algo
o... no decir nada.
Desearía que no dijésemos nada
que en el silencio ambos calláramos
estaría más cómoda
te lo confieso.
Te confieso que nunca lo he sentido
pero creo posible que alguien
algunos
aprendan a conocerse en una sola noche
Es cuestión de dejarnos ser
lenguaje
sin intentar traducirnos en palabras
o interpretar ambas voces
y hacernos de una predicción futura.
Así como esqueletos que no pueden ser más
y que son en su simplicidad.
Para qué complicarnos con el inventario
de los huesos
tú vida
mi vida
tú y yo en dos devenires alejados
y que por la marea
han sabido encontrarse.
Te lo digo: No me interesa si prefieres los días soleados.
Si te comes las uñas o diseñas maquetas.
No es necesario decirte que quiero tu pecho
que necesito tus miradas
Vamos a dejarnos como conchitas tiradas en la playa
en un romántico paseo espumal
hasta hacernos el amor con las hebras del viento.
No discutamos
No sigamos este ritual malgastado.
Intentemos entendernos con el lenguaje
de nuestro tacto, de nuestra singular soledad,
de nuestra contemplación .
**
Me niego a vivir
por lo tanto
me niego a escribir.
Algo está
aquí
en mi pecho
muy hondo
muy frágil
a punto de...
y me niego
me niego a resistir.
Nada debería tenerlo
el sentido
lo que siento ahora
cuando yo sólo puedo sentirme
acariciarme sola
nada debería tenerlo
el sentido
de quererte como lo hago
de decirte como lo pienso
porque ahora nada lo tiene
nada.
Voy a perderme
en ese momento nuestro
voy a perderme
y voy a llamar a las que fuimos
voy a dejarme aquí
y voy a dejar que sigas lejos
no importa ahora
porque voy a perderme
en ese que fue nuestro momento.
***
cada vez que pasa más y más
logro intuirlo
dejará de pasar
¿qué es esto que se me hunde en el pecho?
¿soy yo la que me sumerjo en mi?
Veo el reloj
y logro presentirlo
dejará de girar
dejará de parpadear
¿qué es, acaso me voy también?
¿es que me hundo para ir a buscarte
en algún lugar
que yo no sé
que tal vez mi alma lo sabe
ella quién te conoció
sin que yo supiera
ella me llevará a encontrarte?
Logro, lo voy a lograr
voy a partir
en tu partida amor
es tu turno de esperarme.
Me has dicho que sí, y yo he te dicho que también
hemos respondido
al unísono
al eco
talvés sólo has dicho sí
y yo que dicho también
quizá no ha sido el camino de la voz
que se aleja en paralelo
que se extiende hasta unirse
en el horizonte.
Sólo hemos respondido
contra algo que no preguntó
o nos preguntó sin saberlo
en algún momento sin tiempo
en algún lugar de la tierra
y yo dije sí
y tú dijiste sí
pudimos no haber escuchado
pudimos haber respondido dejando que ese
eco
vapor
lángido polvo
se nos regresará en el vacío
pero quisimos ser ambas
y verrnos frente a frente
e intentar decir algo
decirnos algo
o... no decir nada.
Comentario
Hace ya un tiempo que no tengo muchas cosas que decir, casi nada que contar, al decir verdad, aquellas cosas han tenido su tiempo pero fue inevitable no corresponderle con el ejercicio literario.
No pude y no lo haré ahora. Veo como el flujo de mis ideas se desliza por el camino truncado de mis mejillas, desaparecen o aparecen en un estanque que se extiende, entonces me quedo como boba observando mi puñetera nadería irse al demonio, no como algo realmente tangible o visible, más bien como la difusión catastrófica y desordenada de un billón de irreconocibles impresiones que se desgranan y se degradan a la vista y se pierden y se diluyen. Tal vez sigo esperando algo. No lo sé. Comienzo a aprender a dejarlo todo en blanco, perder la linea del raciocinio y clavarme la pluma en la garganta, renunciar. Me he practicado en quedarme quieta y callada, mirando aquello que me ignora, las palabras, la poesía del unisono murmullo del movimiento que se yuxtapone a mi cuerpo , como abejorros que circulan la podredumbre de la lógica, y la texturas de las paredes por donde deslizo el brazo, y verte, aveces con cierta incredulidad, desapego, verte a ti, sí, a ti a quien me escucha, o tal vez aquel quien también se pierde en este insondable y humillado jirón del pensamiento. Tengo la manía de no saber lo que quiero ni lo que digo, y equivocarme al propósito de todo, finalizando sin comenzar realmente, perdiendo la ansiedad de las piedresillas en mi piel y aveces me entumezco, me digo que no vale sentir, y aveces siento de más y no puedo escribirlo.
Porque ahora sé, después de haber borrado un millón de recuerdos, de haber dejado un ciento de libros a la medianía, de haberme parado entre los transeúntes que siguen buscando y aveces encontrando, ahora sé, sí; que no ha valido la pena la recolección de las palabras, que me he guardado en el bolsillo un lenguaje ajeno, un refugio de inalcanzables vejestorios que he convertido y que me han convertido en un muñeco de aserrín guardado en la furia de mi generación,una poeta pretenciosamente débil, una piruja de la prosa, una paralítica pendeja que asiste a conferencias sobre feministas a quienes les embulle en el clítoris la vanidad reprimida del lesbianismo, una pasajera lectora de compromiso intelectualoide, aveces una insana travesti de la plasticidad o una desesperada silenciada , intentando construir la nota del buceo suicida y sentir las burbujas en la entrepierna, saberme inexistente, una dulce melancolía irresponsable. Al fin mi mano que se entrega, en mi voz que no expresa, en palabras que son por algún tipo de naturaleza imposibles, impotentes, suspiro en demasía, fumo en demasía, ignoro y me quejo con las únicas voces que golpean directamente y que sueltan al viento paja, para no ser trascendente, la lengua común del anti-poeta, un que chinge su madre esta labor humanitaria que quiebra las sensibilidades más frágiles, mi puto pecho de langosta, mi sonidito de mierda repetitivo, mi voluble literariedad sucia, mi soledad sin salvación, mi saliva metafórica asquerosa que se embarra en el papel. Porque no sé cómo es que quedé dan desecha, tan inmutable, cómo no llego al climax de mis pasiones creativas y me retuerzo lentamente, haciéndole el amor a la ausencia, esperando la oscuridad para meterme entre las sábanas y convertirme en el hilo entrelazado, imaginar que te penetro aún sin que ten enteres, llamarte y que vengas a esta profundidad, a tu propia profundidad, como en un desdoblamiento, como un espejo convexo donde te veo el rostro, entenderte, que me entiendas, y clamar por un poco de entendimiento, como esto que absorbemos por un beso, o por el olor de un libro antiquísimo, robarnos el parásito creador, el alma de éxtasis que nos defiende y nos da sentido. Pero no. No. Voy a tomar la decisión que está a mi alcance, ya no más romanticismo en un motel formalista, ya no más esperar por sobre la frontera de las cosas, tampoco ir derecho la tierra de los bohemios lacrimosos, No. Voy a terminar, no voy a avanzar, voy a terminar.
No pude y no lo haré ahora. Veo como el flujo de mis ideas se desliza por el camino truncado de mis mejillas, desaparecen o aparecen en un estanque que se extiende, entonces me quedo como boba observando mi puñetera nadería irse al demonio, no como algo realmente tangible o visible, más bien como la difusión catastrófica y desordenada de un billón de irreconocibles impresiones que se desgranan y se degradan a la vista y se pierden y se diluyen. Tal vez sigo esperando algo. No lo sé. Comienzo a aprender a dejarlo todo en blanco, perder la linea del raciocinio y clavarme la pluma en la garganta, renunciar. Me he practicado en quedarme quieta y callada, mirando aquello que me ignora, las palabras, la poesía del unisono murmullo del movimiento que se yuxtapone a mi cuerpo , como abejorros que circulan la podredumbre de la lógica, y la texturas de las paredes por donde deslizo el brazo, y verte, aveces con cierta incredulidad, desapego, verte a ti, sí, a ti a quien me escucha, o tal vez aquel quien también se pierde en este insondable y humillado jirón del pensamiento. Tengo la manía de no saber lo que quiero ni lo que digo, y equivocarme al propósito de todo, finalizando sin comenzar realmente, perdiendo la ansiedad de las piedresillas en mi piel y aveces me entumezco, me digo que no vale sentir, y aveces siento de más y no puedo escribirlo.
Porque ahora sé, después de haber borrado un millón de recuerdos, de haber dejado un ciento de libros a la medianía, de haberme parado entre los transeúntes que siguen buscando y aveces encontrando, ahora sé, sí; que no ha valido la pena la recolección de las palabras, que me he guardado en el bolsillo un lenguaje ajeno, un refugio de inalcanzables vejestorios que he convertido y que me han convertido en un muñeco de aserrín guardado en la furia de mi generación,una poeta pretenciosamente débil, una piruja de la prosa, una paralítica pendeja que asiste a conferencias sobre feministas a quienes les embulle en el clítoris la vanidad reprimida del lesbianismo, una pasajera lectora de compromiso intelectualoide, aveces una insana travesti de la plasticidad o una desesperada silenciada , intentando construir la nota del buceo suicida y sentir las burbujas en la entrepierna, saberme inexistente, una dulce melancolía irresponsable. Al fin mi mano que se entrega, en mi voz que no expresa, en palabras que son por algún tipo de naturaleza imposibles, impotentes, suspiro en demasía, fumo en demasía, ignoro y me quejo con las únicas voces que golpean directamente y que sueltan al viento paja, para no ser trascendente, la lengua común del anti-poeta, un que chinge su madre esta labor humanitaria que quiebra las sensibilidades más frágiles, mi puto pecho de langosta, mi sonidito de mierda repetitivo, mi voluble literariedad sucia, mi soledad sin salvación, mi saliva metafórica asquerosa que se embarra en el papel. Porque no sé cómo es que quedé dan desecha, tan inmutable, cómo no llego al climax de mis pasiones creativas y me retuerzo lentamente, haciéndole el amor a la ausencia, esperando la oscuridad para meterme entre las sábanas y convertirme en el hilo entrelazado, imaginar que te penetro aún sin que ten enteres, llamarte y que vengas a esta profundidad, a tu propia profundidad, como en un desdoblamiento, como un espejo convexo donde te veo el rostro, entenderte, que me entiendas, y clamar por un poco de entendimiento, como esto que absorbemos por un beso, o por el olor de un libro antiquísimo, robarnos el parásito creador, el alma de éxtasis que nos defiende y nos da sentido. Pero no. No. Voy a tomar la decisión que está a mi alcance, ya no más romanticismo en un motel formalista, ya no más esperar por sobre la frontera de las cosas, tampoco ir derecho la tierra de los bohemios lacrimosos, No. Voy a terminar, no voy a avanzar, voy a terminar.
miércoles, noviembre 03, 2010
Putas ninfulas.

voy a usar mis tácticas intelectuales para meterme en tus putas
bragas, lamerte el coño querida, diré: así lo habrán hecho Beatriz
y Laura, con las ninfas. Así mordiéndote el clítoris
hasta que te corras, así mi diminuta putita, así.
Son dos, pequeñísimos acertijos
dos virutas agazapadas
Son burbujas sostenidas
en el territorio del pantano.
Voy a meterlas con suavidad acaramelada
voy a invertirlas sobre el peso de mis dientes
voy a verte alzarlas
en la viscosidad nebulosa
voy a adivinarte, apretando
sumergirlas hasta
convertirlas en piedra.
Imagen de Shilo McCabe
martes, noviembre 02, 2010
Plumas de humo.
Every single step you take
martes, octubre 19, 2010
Memoria de ti.
...Y ya no quiero contar el tiempo, ese tiempo hurtado antaño al Tiempo para consagrarlo al amor, no quiero recorrerlo en el sartal de la memoria desgastando uno a uno los encuentros, aljófar amarilleado...
Sed de Mar,Esther Selingson
Mi memoria ha sido como un cuadro blanquecino.
El blanquecino se come las eses en ausencia tuya
siento, sé, sufro
La sustancia olfativa en un color
las letras hermosas que me salvan del ritual
las perras negras que ritualizan el fin.
El blanquecino se lo ha llevado todo
Por eso te huelo en todas partes.
Antes, el devenir rememorativo sabía ilustrarse en los renglones, antes ,cuando todavía no ibas, cuando todavía no esperaba tu venida. Porque quería sostener con las fuerza húmeda de mis manos tú aliento y tacto, porque quería no convencerme de que el tiempo baja hasta los pies el sentimiento, la pasión en rastros sobre el rostro, y este incontenible sufrir de temblores y ansiedad frente el mundo y las huellas de sus recuerdos. Por esto voy a borrarte, y todas las partes voy a borrarlas de ti. Voy a sacarte escribiéndote, haciéndote una puta de un millón de putas más, voy a llevarme todo y sumergirlo en mi sexo hasta desaparecer lo. Así, es la única forma amor, para no esfumarme en este espacio tan sin fondo que no encuentra un encuentro oportuno, voy a hacer de la ausencia mi memoria y voy a recordar estas lágrimas que no salen y este detestable comienzo a perderte, voy a soltarte, no poco poco, sino ahora, ya, de una vez. Duele tenerte en el cuerpo como un fantasma gaseoso que sale y entra por mi voz, no sentir un dolor fuera de ti o una felicidad fuera del archivero de nuestros momentos. Han desaparecido, esa que fui ya no lo soy. ¿Los ves? Son nuestros nada más pero ahora se van, primero ellos van a olvidarnos a nostras. Pongo en blanco y lo lleno sólo aquí, es una transposición, un trasplante de los ojos que te veían, los he pasado al cansado papel para que los sostenga por la eternidad y me deje, nos deje al fin como la transparencia en un lago. Te tengo sólo como un cadáver inmóvil que pierde color, sólo puedo esperar a que último rayón de tu piel se expanda con el tiempo invisible. Llevaré los ojos puestos hacia afuera y me inclinaré en tu seno el día en el deba desgranar mis recovecos sobre el celo de un amor laberíntico y destinado al fracaso.
Serás una desconocida, aguardando mis insomnios que retienen florescencia de otros cuerpos, hablaré de lo que apenas siento ahora que ya no te nombro, rumbo al encuentro de aquellas huellas mi existencia se moverá, y la removeré al fin de mi. Amor, ahora que escribo no logro saberte, enchirme de tu presencia y tenderme en mi sueño que marcha hacia atrás. Vierto abstraída y abandonada esta penosa agua de ti sobre este penoso esfuerzo de abandonarte. No son inútiles estos instantes últimos tu y yo juntas, el desperdicio es este vómito derramado en mis dedos que serán los del horizonte. Ya no te poseo con la mente, porque la mente revierte las turbaciones y se planta en las rupturas de mis costillas, y aveces estallo con mi vientre fijo y mi palabras pálidas, me hundo sola al límite de ti, al límite rasgándote las espalda para no dejarte ir, ahora no tengo uñas pero sí mucho miedo, un profundo miedo a perderme en la lejanía de mi memoria, y equivocarme al fin en este espejismo que llama hacia el presente y estas mis palabras que te esperaron por mucho tiempo, para invocarte para guarecerte en mis débiles brazos, al fin buscar huir, golpearte con las preguntas y dolerte en presencia de dos cuerpos reales, sólidos, humanos, y no esta mierda de lugar profundo y vacío , profundo hueco cargado de ecos, de restrojos, de paréntesis, de separación. Esta que no eres tú ni nunca lo fuiste, esta que estuviste ahogada aspirando mi vida y mostrando muertes provisionales, estos pechos que iban cobardes a asirme y se arrebataban en la fugacidad mental, en el puto caudal de la puta memoria del puto sepulcro que es esa que te niega, y mis miembros que se desbaratan, que se trastocan en la nada de la blancura, y el horror de este tenue imaginar de tu sed y mis besos que sólo se confinan allí en ese lugar maldito, sin sentido, que grosero trascurre por el sartal del minutero, venciéndote al intacto, al engaño de una nostalgia, un desamparo que sobrecoge al deseo al estupor de no tenerte y tenerte en la áspera pupila sin memoria. Lo prefiero así, sin mantenerte esclavizada y fundida en mi naufragio, en el remoto lugar de agua dulce que es mi memoria, lo revierto y me lanzo al acantilado, he de olvidarte, amor, como espuma blanca, y he de quedarme yo atrapada al clamo de mi presencia, sólo de la mía, sin perderme en los rumores que recoge la ausencia.
..Habrá que re ordenarlo todo.
Sed de Mar,Esther Selingson
Mi memoria ha sido como un cuadro blanquecino.
El blanquecino se come las eses en ausencia tuya
siento, sé, sufro
La sustancia olfativa en un color
las letras hermosas que me salvan del ritual
las perras negras que ritualizan el fin.
El blanquecino se lo ha llevado todo
Por eso te huelo en todas partes.
Antes, el devenir rememorativo sabía ilustrarse en los renglones, antes ,cuando todavía no ibas, cuando todavía no esperaba tu venida. Porque quería sostener con las fuerza húmeda de mis manos tú aliento y tacto, porque quería no convencerme de que el tiempo baja hasta los pies el sentimiento, la pasión en rastros sobre el rostro, y este incontenible sufrir de temblores y ansiedad frente el mundo y las huellas de sus recuerdos. Por esto voy a borrarte, y todas las partes voy a borrarlas de ti. Voy a sacarte escribiéndote, haciéndote una puta de un millón de putas más, voy a llevarme todo y sumergirlo en mi sexo hasta desaparecer lo. Así, es la única forma amor, para no esfumarme en este espacio tan sin fondo que no encuentra un encuentro oportuno, voy a hacer de la ausencia mi memoria y voy a recordar estas lágrimas que no salen y este detestable comienzo a perderte, voy a soltarte, no poco poco, sino ahora, ya, de una vez. Duele tenerte en el cuerpo como un fantasma gaseoso que sale y entra por mi voz, no sentir un dolor fuera de ti o una felicidad fuera del archivero de nuestros momentos. Han desaparecido, esa que fui ya no lo soy. ¿Los ves? Son nuestros nada más pero ahora se van, primero ellos van a olvidarnos a nostras. Pongo en blanco y lo lleno sólo aquí, es una transposición, un trasplante de los ojos que te veían, los he pasado al cansado papel para que los sostenga por la eternidad y me deje, nos deje al fin como la transparencia en un lago. Te tengo sólo como un cadáver inmóvil que pierde color, sólo puedo esperar a que último rayón de tu piel se expanda con el tiempo invisible. Llevaré los ojos puestos hacia afuera y me inclinaré en tu seno el día en el deba desgranar mis recovecos sobre el celo de un amor laberíntico y destinado al fracaso.
Serás una desconocida, aguardando mis insomnios que retienen florescencia de otros cuerpos, hablaré de lo que apenas siento ahora que ya no te nombro, rumbo al encuentro de aquellas huellas mi existencia se moverá, y la removeré al fin de mi. Amor, ahora que escribo no logro saberte, enchirme de tu presencia y tenderme en mi sueño que marcha hacia atrás. Vierto abstraída y abandonada esta penosa agua de ti sobre este penoso esfuerzo de abandonarte. No son inútiles estos instantes últimos tu y yo juntas, el desperdicio es este vómito derramado en mis dedos que serán los del horizonte. Ya no te poseo con la mente, porque la mente revierte las turbaciones y se planta en las rupturas de mis costillas, y aveces estallo con mi vientre fijo y mi palabras pálidas, me hundo sola al límite de ti, al límite rasgándote las espalda para no dejarte ir, ahora no tengo uñas pero sí mucho miedo, un profundo miedo a perderme en la lejanía de mi memoria, y equivocarme al fin en este espejismo que llama hacia el presente y estas mis palabras que te esperaron por mucho tiempo, para invocarte para guarecerte en mis débiles brazos, al fin buscar huir, golpearte con las preguntas y dolerte en presencia de dos cuerpos reales, sólidos, humanos, y no esta mierda de lugar profundo y vacío , profundo hueco cargado de ecos, de restrojos, de paréntesis, de separación. Esta que no eres tú ni nunca lo fuiste, esta que estuviste ahogada aspirando mi vida y mostrando muertes provisionales, estos pechos que iban cobardes a asirme y se arrebataban en la fugacidad mental, en el puto caudal de la puta memoria del puto sepulcro que es esa que te niega, y mis miembros que se desbaratan, que se trastocan en la nada de la blancura, y el horror de este tenue imaginar de tu sed y mis besos que sólo se confinan allí en ese lugar maldito, sin sentido, que grosero trascurre por el sartal del minutero, venciéndote al intacto, al engaño de una nostalgia, un desamparo que sobrecoge al deseo al estupor de no tenerte y tenerte en la áspera pupila sin memoria. Lo prefiero así, sin mantenerte esclavizada y fundida en mi naufragio, en el remoto lugar de agua dulce que es mi memoria, lo revierto y me lanzo al acantilado, he de olvidarte, amor, como espuma blanca, y he de quedarme yo atrapada al clamo de mi presencia, sólo de la mía, sin perderme en los rumores que recoge la ausencia.
..Habrá que re ordenarlo todo.
zoom
Yin daba pasos largos por la avenida central. Años antes, en sus épocas de colegiala curioseaba un poco antes de detenerse y tomar un flashazo de la ciudad nocturna, rizos centelleantes y luciérnagas transeúntes. Yo la conocí de día, cargaba con aquella extensión sobre su hombro derecho, el aletazo de un gorrión, después los intervalos de un colibrí, y así iba retratando una a una las hojas que se sostenían ,con las garras , de los árboles asiáticos, esos árboles que parecen ofrendar sus minúsculas rosas, peinando a lo lejos comisuras de negras ramas. Era una Kodak, las había visto en el aparador de la plaza un mes antes, yo había soñado con retratar cada detalle de algún templo budista, y después en una especie de rompecabezas, unir las impresiones hasta formar un continente simbólico. A ella le interesaban otras cosas, otras imágenes. Como si fuera parte aquel ojo del los suyos acercaba el zoom al rostro de la gente o a la piel del pasto o a aquellos detalles que pasarían desapercibidos por el ciclo de una mirada fugaz, o eternamente visionaria. Ella tenía ojos de cámara, o se habrá hecho del ojo de las cosas, si la mirada encontrara algún lugar en que posarse habría elegido el lugar de sus pupilas. Será que en aquel dispositivo entre la leche y las pestañas, la espiral y el movimiento del disparo de Yin se canalizaran en un resplandor momentáneo, se encontrara en toda su extensión el quiste de la vida, borrara aquella ilusión del encuentro de las miradas, y de repente, allí, en un segundo en que la Kodak proyectara todas las posibilidades en que cada cuerpo hace la figura, una figura digital, un espectro que detiene el tiempo y el espacio y capturara el lugar de la luz y la sombra, ella, Yin, fuera la cámara misma, fuera la imagen o la foto, fuera aquella vía donde se controlara el paso, el lapso de las acciones, aquella realidad dentro de la visión binocular de la Kodak, o de Yin, o de las cosas, o de las miradas todas. Lo cierto es que después de un tiempo de conocerla, comprendí que no podrían vivir separadas, que a fuerza eran un visor compacto del mundo, compactadas las dos en la distancia y en la focalización, el sensor del panorama y de la óptica, además de que en aquel tiempo, para dirigirme a ella lo hacía mirando la kodak, como si mirara en ella su reflejo y como si la kodak me respondiera, y es que esa máquina lanza rayos me guiñaba a la par, me encontraba en su vidrio quieta parada en una película hecha de cuadros, yo en su pantalla parpadeaba y caminaba, y actuaba y posaba, y aveces me reproducía en la pantalla como un pixel configurada con millones de colores y millones de dimensiones, me acercaba, me alejaba y me repetía instantáneamente en la sonda sensible de su mirada. Me ajustaba a su ángulo, llegué a ajustarme tanto al espectáculo, a la exposición del flash que terminé convirtiéndome en la foto y ella en la cámara. Dejé de verla por un tiempo y deje de verme a mi misma, aveces, casi todos olvidaban que yo estaba allí, después de haber sido filtrada por el anillo del visor se adhirió gran parte de mi a la lente. La última vez que la vi, ella no pudo reconocerme, había perdido la Kodak en el metro, al parecer alguien, un ser que no molestaba a nadie, un vagabundo perdido, no permitió ser observado por ellas y en un arranque de furia la tomó y la lanzó a las vías, Yin no pudo hacer mucho, la memoria había quedado hecha un desastre. Sus ojos, por su parte, quedaron inmóviles, idos, ahora caminaba por la avenida a pasos largos, sin detenerse un instante, y todo parecía pasar con descuido, sin esa mirada que sostuviera las cosas por un instante y que se guardarán en un eterno resplandor, Yin era incapaz de reconocer las cosas susceptibles a la mirada, o quizá no pudo reconocerme por que yo ya había quedado imprimida en la memoria de la Kodak, o quizá ninguna de las dos eramos ya susceptibles a la mirada.
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